viernes, 5 de noviembre de 2010

Dias de borrascas, amaneceres oscuros. Atardeceres insipidos, noches de sumisión a la nada.
Llevado por la oda a lo banal, dejo descansar mi alma.
Vacio dejo donde piso y marco senda, vacio que me consume y me llama a ser compañero de la soledad... Soledad angustiante que me invita a terminar todo, solo.
A veces se divisa una luz, no se si es el reflejo de un niño jugando en vereda, un auto que pasa veloz con alguien que se dirige a hacer no se que cosa tan importante o la cordillera que hoy está mas blanca.
Por algun momento el brillo me enceguece y me muestra un hilo muy delgado, un hilo rumbo al camino. Pero anoche otra vez...

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